La santidad no consiste en tal o cual práctica

 

“La santidad no consiste en tal o cual práctica, sino en una disposición del corazón (del alma) que nos hace humildes y pequeños en los brazos de Dios, conscientes de nuestra nonada y confiados hasta la audacia en la bondad del Padre.”

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Santa Teresa de Lisieux

 

Jesús te conoce por tu nombre

Jesús te conoce por tu nombre y apellidos y te ama tal como eres.
No necesitas cambiar para que te ame. Por eso, si nadie te quiere, si todos te
rechazan, si eres demasiado anciano o enfermo o pobre o ignorante o
pecador… El te ama y te dice: “Hijo mío, tus pecados te son perdonados”
(Mc 2,5). “No tengas miedo, porque tú eres a mis ojos de gran precio, de
gran estima y yo te amo mucho” (Is 43,4-5). El vino a sanar a los enfermos,
a perdonar a los pecadores, a dar libertad a los oprimidos, a dar amor y
paz a los que tienen destrozado el corazón (Cf Lc 4,18; Is 61,1)

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Del libro: JESÚS EUCARISTÍA, EL AMIGO QUE SIEMPRE TE ESPERA

Paciencia

Tras considerar los frutos del Espíritu Santo que ordenan la mente hacia el bien, veamos aquellos que la llevan a actuar de forma correcta ante la adversidad: la paciencia y la longanimidad. La primera nos hace inalterables ante la inminencia de los males; la segunda, imperturbables por la dilación de los bienes, pues carecer de éstos tiene razón de mal.17

Derivada de la fortaleza, la virtud de la paciencia “inclina a soportar sin tristeza de espíritu ni abatimiento de corazón los padecimientos físicos y morales”.18 Según Santa Catalina de Siena, la paciencia es la “reina que está en la torre de la fortaleza, que vence siempre y nunca es vencida”.19

Es lo que ocurrió con el justo Job quien habiendo perdido sus riquezas, a sus hijos y su salud continuaba glorificando a su Creador con la misma actitud de alma: “El Señor me lo dio y el Señor me lo quitó: ¡bendito sea el nombre del Señor!” (Jb 1, 21).

Cuando el Espíritu Santo produce en nuestras almas ese fruto, nos volvemos conformes a la voluntad de Dios; anhelamos imitar el ejemplo de Jesucristo y de María Santísima en la Pasión; nos compenetramos de la necesidad de reparar nuestros pecados, purificándonos en el crisol del sufrimiento.
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Autor : Flavio Roberto Lorenzato Fugiyama

Y Jesús dice..

Y Jesús dice solemnemente a los débiles y temerosos ante la lucha de cada día contra el mal y contra el maligno: No tengan miedo, yo he vencido al mundo (Jn 16, 33). Y, si Jesús ha vencido al mal y al maligno, nosotros también podemos hacerlo en el nombre de Jesús, pues somos sus representantes y embajadores en este mundo. En mi nombre expulsarán demonios (Mc 16, 17). Por eso, nos dice a cada uno: No tengas miedo, solamente confía en Mí (Mc 5, 36).

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El mal y el bien, ¿vienen de Dios?

La historia de Job nos dice que el bien y el mal nos vienen de Dios o con su anuencia. ¿Verdadero o falso?

Todo es querido o permitido por Dios para nuestro bien.

San Pablo certifica que “con los que lo aman, Dios colabora en todo para su bien” (Romanos 8, 28). Añade: “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿ la tribulación, la angustia, la persecución, el hambre…” (Romanos 8, 35)? Podemos continuar: ¿la miseria, la prueba, la enfermedad, la ruptura del matrimonio?…

Job lo decía: “Si acogemos la felicidad como un don de Dios, ¿cómo no aceptar igualmente la desgracia?” (Job 2, 10).10
Dios sabe mejor que nosotros lo que nos conviene. Confiemos plenamente en él, en la desolación y en el consuelo. En su seguimiento, hay que llevar nuestra cruz de cada día (Lucas 9, 23). Un día será el de la resurrección.

Lo que no significa que Dios haya creado el mal, y mucho menos el pecado. Dios no ha creado el mal; el mal es ausencia del bien. Dios no quiere ni el mal ni el pecado
Pero él nos respeta cuando abusamos de nuestra libertad, lo que es fuente de desgracia; respeta también nuestra naturaleza caída por el pecado, la creación con sus límites y sus cataclismos. Saca el bien del mal.

Del sufrimiento aceptado en unión con los sufrimientos de Cristo nace una gloria eterna. De la muerte surge la vida. Nosotros que creemos en Jesús, confiémonos al Señor en las pruebas e incluso frente a la muerte. Con él, hemos pasado ya de la muerte a la vida (I Juan 3, 14).
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Conoce, medita y responde, Padre Felipe Santos Campaña SDB

Reflexiona y piénsalo con calma

“Reflexiona y piénsalo con calma antes de resolver en asuntos de importancia; y en caso de dudas, determina lo que creas que sea para la mayor gloria de Dios.” (VII, 524).
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Don Bosco

Acto de contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos Quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas,me pesa de todo corazón haberos ofendido. También me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
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Si sientes que no puedes

Si sientes que no puedes lograr algo, no te desanimes.
Piensa en el ave, que paja a paja hace su nido.
Piensa en el sol, que alumbra los espacios siderales hasta llegar a su destino; en la planta que lucha por florecer, a pesar del viento frío; en la hormiga que carga un granito de trigo en la roca, que es perforada por el constante rocío; en el niño pequeño que a hablar ha aprendido.
Y en Dios que, en su inmenso amor, siempre está contigo.

Y, si alguna vez fracasas, después de haberlo intentado todo, recuerda que haber fracasado no significa que eres un fracasado; significa que todavía no has tenido éxito.

Fracaso no significa que no has logrado nada, significa que has aprendido algo. Fracaso no significa falta de capacidad, sino que debes hacer las cosas de distinta manera. Fracaso no significa que Dios te ha abandonado, sino que Dios sigue esperando y confiando más en ti.
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Instrumento de tu paz

Señor, conviérteme en tu canal de paz para que
donde haya odio, pueda llevar amor;
donde haya mal, pueda llevar el espiritu del perdón;
donde haya discordia, pueda llevar la armonia;

donde haya error, pueda llevar la verdad;
donde haya duda, pueda llevar la fe;
donde haya desesperación, pueda llevar la esperanza;
donde haya sombras, pueda llevar la luz;
donde haya tristeza, pueda llevar la alegría.

Señor, permite que desee dar consuelo más que recibirlo,
entender que ser entendido;
amar que ser amado.

Por que es olvidándose a sí mismo como uno se encuentra;
es perdonando como uno es perdonado;
es muriendo como uno despierta a la vida eterna..

San Francisco De Asís

Hoy sembraré

Hoy sembraré una palabra buena para que haya más paz. Hoy sembraré un gesto de amistad para que haya más amor. Hoy sembraré una oración para que alguien se acerque más a Dios. Hoy sembraré un gesto de delicadeza para que haya más bondad. Hoy sembraré sinceridad para que haya más verdad. Hoy sembraré una sonrisa para que haya más felicidad.

La vida se construye con pequeñas cosas llenas de amor. ¡Podemos con tan poco hacer felices a los demás! ¡Y podemos con tan poco hacer infelices a los demás! Tú sé de los que siembran siempre el bien y nunca el mal. Nunca hagas daño y, si no puedes hacer algo por alguien, al menos, deséale lo mejor y ora por él.

Por tu parte, no te preocupes tanto del qué dirán ni del miedo al ridículo. Si no te autoestimas, serás un eterno derrotado. Si te dejas acobardar por lo que dicen de ti, nunca darás un paso adelante. Tus amigos te ensalzarán y tus enemigos te humillarán, pero tú eres el mismo, digan lo que digan los demás. Es más importante lo que tú piensas de ti mismo que lo que piensan los demás. Levanta tu ánimo. Esfuérzate por superarte y Dios te bendecirá más de lo que puedes pedir o imaginar. 
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AUTOESTIMA, AMOR Y FELICIDAD. P. ÁNGEL PEÑA BENITO O.A

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