La sabiduría se reduce a una pregunta

La sabiduría se reduce a una pregunta extremadamente simple; ¿Puedo cambiar esto que no me gusta?. Si todavía cabe hacer algo, ¿Por que sufrir? Saquemos energías desde los sótanos y hagamos el cien por cien para neutralizarlo o transformarlo, parcial o totalmente. En caso contrario, si ya no cabe hacer nada, si todos los horizontes están clausurados, ¿para que preocuparse? Silenciemos las preguntas, cerremos la boca, abandonemos toda resistencia, inclinemos la cabeza apoyandola en las manos benditas y amantes del Padre y la paz sera nuestra herencia

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Ignacio Larrañaga: ” Muestrame tu Rostro”

El que se ama a sí mismo, se pierde

Juan 12, 24-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.

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Escogiendo mi cruz

Cuentan que un hombre un día le dijo a Jesús:

- “Señor: ya estoy cansado de llevar la misma cruz en mi hombro, es muy pesada y muy grande para mi estatura”.

Jesús amablemente le dijo:
- “Si crees que es mucho para ti, entra en ese cuarto y elige la cruz que más se adapte a ti”

El hombre entró y vio una cruz pequeña, pero muy pesada que se le encajaba en el hombro y le lastimaba, buscó otra pero era muy grande y muy liviana y le hacía estorbo, tomó otra pero era de un material que raspaba, buscó otra, y otra, y otra…. hasta que llegó a una que sintió que se adaptaba a él. Salió muy contento y dijo:

- “Señor, he encontrado la que más se adapta a mi, muchas gracias por el cambio que me permitiste”.

Jesús le mira sonriendo y le dice:
- “No tienes nada que agradecer, has tomado exactamente la misma cruz que traías, tu nombre está inscrito en ella. Mi Padre no permite más de lo que no puedas soportar porque te ama y tiene un plan perfecto para tu vida”

Muchas veces nos quejamos por las dificultades que hay en nuestra vida y hasta cuestionamos la voluntad de Dios, pero El permite lo que nos suceda porque es para nuestro bien y algo nos enseña a través de eso. Dios no nos da nada más grande de lo que no podamos soportar, y recordemos que después de la tormenta viene la calma y un día esplendoroso en el que vemos la Gloria de Dios.

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Señor, ¿por qué has hecho esto?

Cuando estemos enfermos  en cama, digamos al Señor: “Hágase tu voluntad” y repitámoslo cien y mil veces, pues con ello daremos más gloria a Dios que con todas las mortificaciones y devociones que podamos practica.

Aceptemos también con paciencia la muerte de los parientes y amigos. Algunos, por la muerte de un pariente, se vuelven inconsolables y dejan la oración, los sacramentos y todas sus devociones. Y no faltan quienes se quejan a Dios y dicen:

Señor, ¿por qué has hecho esto?

San Agustín tiene unas frases hermosas. Dice: La voluntad de Dios es que estés sano, algunas veces, otras que estés enfermo. Si la voluntad de Dios es dulce para ti cuando estás sano, y amarga cuando estás enfermo, no eres de corazón perfecto. ¿Por qué? Porque no quieres encauzar tu voluntad a la voluntad  de Dios, sino que pretendes torcer la de Dios a la tuya

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P. ÁNGEL PEÑA O.A.R “JESÚS, CONFÍO EN TI ”

Sé sincero contigo mismo

Sé sincero contigo mismo y con Dios. Aunque te pese haberlo hecho o haberlo omitido, eso ha sido tuyo, fruto de tu libertad. Y aunque te pueda costar, sácalo a la luz de tu interior y, después, muéstralo al sacerdote, como dijo el Señor a un leproso (Lc 17,14). Si lo reconoces, no importa lo que haya sido ni su gravedad, pues «aunque vuestros pecados sean rojos como la grana, se volverán blancos como la lana» (Is 1,18).

Es malo cometer el pecado, pero es peor que se pudra en el interior, imaginando que «no ha pasado nada» y que con el tiempo desaparecerá. Así tampoco desaparecen las heridas, que, si se ocultan, acaban mucho peor y duelen más.

Dios nos conoce muy bien y sabe lo que nos puede dar la salud espiritual (en latín la palabra salus significa tanto la salud como la salvación) y nos ha dado el remedio para curarnos y ser felices,

Ten confianza hijo, ten confianza hija, vuelve a decirnos el Señor como dijo a los que a Él se acercaban para ser curados (Mt 9,22). Lo que ahora importa es que te pongas de rodillas delante de Dios, reconozcas tus errores y le pidas perdón. Si te confiesas pecador, Él no te condena, te perdona, y podrás saborear lo que decía el salmista: «Gustad y ved qué bueno es el Señor» (Salmo 34,9).

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Pedir perdón a Dios
Jesús Martinez García

Al atardecer

Señor, vengo cansado del trabajo, cansado de la lucha y de mí mismo. Dame Señor, la fuerza de tu brazo, reconforta la fatiga de mi camino. Y allí dónde los triunfos han sido escasos, que tu gracia abunde en frutos eternos. En espera de esta hora de silencio y paz, recorro la senda de este día, para hablarte, Señor, para escucharte y poner confiado en ti, mis preocupaciones y alegrías. Cerca de ti, al atardecer, reencuentro la paz y, con todos los seres humanos, hijos tuyos y hermanos míos, te ofrezco el trabajo, el descanso y el amor.
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autor: Desconocido procedencia: cancionero de Pascua (Les Avellanes)

Levántate y ponte en camino

Dios te dice: ponte en camino hacia el país que yo te enseñaré. Que no es quedándose quieto que descubrirás la tierra prometida.
Yo te he hecho más libre que a nadie para que tú puedas escoger amar. Yo soy el Dios que sonríe y que no para de dar la mano. Yo soy el Dios que se da a los demás.

Anda, no tengas miedo: el mundo está por hacer todavía. El hombre se ha de construir.El amor se ha de volver a inventar.

Atravesarás tierras y tierras y ninguna de ellas es todavía la tierra que te he prometido. Todas son tierras de paso. Pero cuando tú compartas con otro lo que llevas en el zurrón, cuando tú te expongas por otro, por los demás, haces que la tierra que pisas sea tierra prometida, porque el signo de la prometida es el Amor.

Yo empiezo ya a andar por el camino de tu futuro y te espero: lo que tienes que vivir no está detrás de ti, sino delante. La Buena Nueva de Jesucristo te guiará cuando el sol se ponga: en plena noche será fuego y luz. Yo soy el Dios del hombre escondido en tu corazón. De ti depende que crezcas. Ésta es la hora ! Cárgate la mochila a la espalda. Yo te precedo en el camino de la tierra prometida.
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Autor: Desconocido

Sean fuertes en la oración

Queridos hijos! También hoy deseo llamarlos a todos a que sean fuertes en la oración y en los momentos en que las tentaciones los asalten. Vivan en la alegría y en la humildad su vocación cristiana y den testimonio a todos. Yo estoy con ustedes y a todos los llevo ante mi Hijo Jesús, y El será para ustedes fuerza y apoyo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”
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Medjugorje

Lo que pensamos

“Lo que pensamos es lo que nutre nuestra alma, si tenemos pensamientos amorosos, vamos a crecer amorosamente, lo opuesto es también verdad.” Hannah W. Smith
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La caridad

¡Cuántos tesoros encierra la caridad! Es el alma de la Escritura, la virtud de las profecías, la salvación de los misterios, el fundamento de la ciencia, el fruto de la fe, la riqueza de los pobres, la vida de los moribundos. ¿Se puede imaginar mayor magnanimidad que la de morir por los impíos, o mayor generosidad que la de amar a los enemigos?

La caridad es la única que no se entristece por la felicidad ajena, porque no es envidiosa. Es la única que no se ensoberbece en la prosperidad, porque no es vanidosa. Es la única que no sufre el remordimiento de la mala conciencia, porque no obra irreflexivamente. La caridad permanece tranquila en los insultos; en medio del odio hace el bien; en la cólera tiene calma; en los artificios de los enemigos es inocente y sencilla, gime en las injusticias y se expansiona con la verdad.
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San Agustín – Cómo pedir a Dios

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