Salmo 15

1 Salmo de David. 
Señor, ¿quién se hospedará en tu Carpa?,
¿quién habitará en tu santa Montaña?

2 El que procede rectamente 
y practica la justicia; 
el que dice la verdad de corazón

3 y no calumnia con su lengua. 
El que no hace mal a su prójimo 
ni agravia a su vecino,

4 el que no estima a quien Dios reprueba 
y honra a los que temen al Señor. 
El que no se retracta de lo que juró, 
aunque salga perjudicado;

5 el que no presta su dinero a usura 
ni acepta soborno contra el inocente. El que procede así, nunca vacilará. 
salmo15.jpg

Pacientemente esperé a Yahvé -salmo 40

“Pacientemente esperé a Yahvé, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Yahweh” (Salmo 40, 1-3).
espera.jpg

Salmo 142 (141)

1 Poema de David. Cuando estaba en la cueva. Oración.

2 Invocaré al Señor con toda mi voz, 
con toda mi voz suplicaré al Señor; 
3 expondré mi queja ante él, 
expresaré mi angustia en su presencia.

4 Ya se me acaba el aliento, 
pero tú conoces mi camino: 
en la senda por donde voy 
me han ocultado una trampa.

5 Miro a la derecha, observo, 
y no hay nadie que se ocupe de mí; 
ya no tengo dónde refugiarme, 
nadie se interesa por mi vida.

6 Por eso clamo a ti, Señor, 
y te digo: “Tú eres mi refugio, 
mi herencia en la tierra de los vivientes”.

7 Atiende a mi clamor, 
porque estoy en la miseria; 
líbrame de mis perseguidores, 
porque son más fuertes que yo.

8 Sácame de la prisión, 
y daré gracias a tu Nombre: 
porque los justos esperan 
que me concedas tu favor.

salmo.jpg

Salmo responsorial 50

Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro, / renuévame por dentro con espíritu firme; / no me arrojes lejos de tu rostro, / no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación, / afiánzame con espíritu generoso: / enseñaré a los malvados tus caminos, / los pecadores volverán a ti.

Los sacrificios no te satisfacen: / si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. / Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; / un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias.

Confianza

“…En tu palabra he puesto mi esperanza.” Salmo 119, 81b

Salmo 10

 Pero tú lo estás viendo: 
tú consideras los trabajos y el dolor, 
para tomarlos en tus propias manos. 
El débil se encomienda a ti; 
tú eres el protector del huérfano. 



 

Salmo 145 – 144 La bondad de Dios hacia sus criaturas

Nun El Señor es fiel en todas sus palabras 
y bondadoso en todas sus acciones. 

Sámec 14 El Señor sostiene a los que caen 
y endereza a los que están encorvados. 

Ain 15 Los ojos de todos esperan en ti, 
y tú les das la comida a su tiempo; 
Pe 16 abres tu mano y colmas de favores 
a todos los vivientes. 

Sade 17 El Señor es justo en todos sus caminos 
y bondadoso en todas sus acciones; 
Cof 18 está cerca de aquellos que lo invocan, 
de aquellos que lo invocan de verdad. 

Res 19 El Señor cumple los deseos de sus fieles, 
escucha su clamor y les da la salvación; 
Sin 20 el Señor protege a todos sus amigos 
y destruye a los malvados. 

Tau 21 Mi boca proclamará la alabanza del Señor: 
que todos los vivientes bendigan su santo Nombre, 
desde ahora y para siempre. 

El ansia de Dios. salmo 63

1 Salmo de David. Cuando estaba en el desierto de Judá. 

2 Señor, tú eres mi Dios, 
yo te busco ardientemente; 
mi alma tiene sed de ti, 
por ti suspira mi carne 
como tierra sedienta, reseca y sin agua. 

3 Sí, yo te contemplé en el Santuario 
para ver tu poder y tu gloria. 

4 Porque tu amor vale más que la vida,
mis labios te alabarán. 

5 Así te bendeciré mientras viva 
y alzaré mis manos en tu Nombre. 

6 Mi alma quedará saciada 
como con un manjar delicioso, 
y mi boca te alabará 
con júbilo en los labios. 

7 Mientras me acuerdo de ti en mi lecho 
y en las horas de la noche medito en ti, 
8 veo que has sido mi ayuda 
y soy feliz a la sombra de tus alas. 
9 Mi alma está unida a ti, 
tu mano me sostiene. 

10 Que caigan en lo más profundo de la tierra 
los que buscan mi perdición; 
11 que sean pasados al filo de la espada 
y arrojados como presa a los chacales. 

12 Pero el rey se alegrará en el Señor; 
y los que juran por él se gloriarán, 
cuando se haga callar a los traidores.

Salmo 121

El Señor, guardia de su pueblo

1 Canto de peregrinación.
Levanto mis ojos a las montañas:
¿de dónde me vendrá la ayuda?

2 La ayuda me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

3 Él no dejará que resbale tu pie:
¡tu guardián no duerme!

4 No, no duerme ni dormita
él guardián de Israel.

5 El Señor es tu guardián,
es la sombra protectora a tu derecha:
6 de día, no te dañará el sol,
ni la luna de noche.

7 El Señor te protegerá de todo mal
y cuidará tu vida.

8 Él te protegerá en la partida y el regreso,
ahora y para siempre.

 

Salmo 3

5 Invoco al Señor en alta voz
y él me responde desde su santa Montaña.

6 Yo me acuesto y me duermo,
y me despierto tranquilo
porque el Señor me sostiene.

7 No temo a la multitud innumerable,
apostada contra mí por todas partes.

8 ¡Levántate, Señor!
¡Sálvame, Dios mío!
Tú golpeas en la mejilla a mis enemigos
y rompes los dientes de los malvados.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 97 seguidores