Cuando nosotros buscamos a Dios, es porque Él ya nos buscó primero. El sentir su ausencia, la necesidad de encontrarnos con Él, el deseo de hacer unos Ejercicios Espirituales, nos está revelando que nos falta algo fundamental. Esta es una de las muchas maneras como Dios nos busca. El Espíritu de Dios abre nuestra existencia hacia el Absoluto desde el centro mismo de nuestra persona limitada. “Dios nos hace falta”.
P. Benjamín González Buelta, S.J
