Archivo de 17/09/07

No soy digno…

Septiembre 17, 2007

Lucas 7-1

“Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo, por eso ni siquiera me consideré digno de salir a tu encuentro. Mándalo de palabra, y quede sano mi criado. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: Vete, y va; y a otro: “Ven”, y viene; y a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace. Al oír esto Jesús, quedó admirado de él, y volviéndose dijo a la muchedumbre que le seguía: Os digo que ni en Israel he encontrado una fe tan grande. Cuando los enviados volvieron a la casa, hallaron al siervo sano.”

Cuando esperemos en Nuestro Señor Jesús, no dejemos la oportunidad de hacer oración también por nuestros amigos, y sobre todo por aquellos que nos hacen daño, aunque sea realmente difícil. Es nuestra oportunidad de mostrar a Él, que creemos en su amor y que a pesar de nuestros problemas, de nuestras dificultades, como seres humanos también tenemos la capacidad de desprendernos por un momento de nuestro Yo.

Imaginen lo que ha de sentir Dios, si al vernos en esa tristeza, en esa soledad, con los problemas que a cada uno le atañen, y que a pesar de todo eso, logramos pedir por los demás, pero no solo de palabras que se las lleva el viento, si no realmente decir como el Centurión, “No soy digno de que entre bajo mi techo,” y ser realmente humildes y mostrarle al señor que hemos cometido errores, pero que deseamos de corazón que nos escuche, porque sabemos que El puede

Hay tanto por hacer en este mundo, que no nos bastaría nuestras vidas para cambiarlo, pero si podemos lograr grandes cosas con nuestras oraciones, y nuestros corazones abiertos al sufrimiento de los demás, Si Jesús quedo admirado con la humildad y fe del centurión, ¿por qué no intentamos todos nosotros una vez en nuestras vidas, sorprender a Dios, con nuestra fe, con nuestra confianza? Se imaginan el gusto que le daría a Dios…