Isaías 25

Isaías 25

4 Porque has sido un refugio para el débil,
un refugio para el pobre en su angustia,
un resguardo contra la tormenta,
una sombra contra el calor.
Porque el soplo de los tiranos
es como tormenta de invierno,
5 como el calor en el suelo reseco.
Tú acallas el tumulto del enemigo:
como el calor por la sombra de una nube,
así se extingue el canto de los tiranos.

7 Él arrancará sobre esta montaña
el velo que cubre a todos los pueblos,
el paño tendido sobre todas las naciones.

8 Destruirá la Muerte para siempre;
el Señor enjugará las lágrimas
de todos los rostros,
y borrará sobre toda la tierra
el oprobio de su pueblo,
porque lo ha dicho él, el Señor.

9 Y se dirá en aquel día:
“Ahí está nuestro Dios,
de quien esperábamos la salvación:
es el Señor, en quien nosotros esperábamos;
¡alegrémonos y regocijémonosle su salvación!”.

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